Financiar Sistemas Urbanos de Movilidad Sustentable: ¿Quién paga?

Por Perrine Chauliac

Según el Índice de Congestión Vial TomTom 2021, los tiempos de viaje en la Ciudad de México son, en promedio, 38% más largos que si se efectuarán en condiciones de poca congestión vial[1]. Su modelo de movilidad, como el de la mayoría de las grandes ciudades de América Latina, ha privilegiado el coche particular, y resulta hoy en consecuencias negativas sobre la calidad de vida de sus habitantes, además de tener un impacto fuerte sobre el medio ambiente. 

 

Desarrollar nuevos sistemas públicos de movilidad sustentable se ha vuelto crucial para las políticas públicas urbanas, sin embargo, financiar esta transición es un desafío para las ciudades. La mayoría de los sistemas públicos de transporte son altamente deficientes, con ingresos que no compensan los costos de inversión y de operación: por ejemplo, entre 2008 y 2015, el Sistema de Transporte Colectivo de la Ciudad de México tenía déficits presupuestarios alrededor del 50%, es decir, recaudaba la mitad de lo que gastaba[2]. En este contexto, ¿qué papel juegan los diferentes actores de los ecosistemas urbanos y estatales en financiar la transición hacia una movilidad sustentable?

 

De acuerdo con la organización ecologista internacional que busca la solución a los problemas ambientales globales, Greenpeace, define la movilidad sustentable como “un modelo de traslado y de ciudad que permite a las personas ir de un lugar a otro sin generar tantas emisiones contaminantes, de forma accesible, eficiente, segura y equitativa para todo tipo de personas y necesidades”. Para las ciudades, los traslados de menor impacto ambiental son los que se efectúan en transporte público (metro, BRT, buses, tranvía, cables) o como movilidad activa, es decir, en bicicleta, patineta o caminando. No obstante, en muchas ciudades de América Latina, el coche es el modo de transporte privilegiado, por varias causas, como la falta de alternativas en transporte público, la complejidad de los transbordos, la inseguridad para caminar o andar en bicicleta, o bien, el estatus social. Bogotá por ejemplo es la ciudad de la región más afectada por el uso del vehículo particular, el Banco Interamericano de Desarrollo calculó que un Bogotano pierde 186 horas al año en el tráfico[3]

 

Para definir quiénes deben participar en el financiamiento de la transición hacía una movilidad sostenible, se debe iniciar desde la paradoja del transporte público: las infraestructuras de transporte público y de movilidad activa (metros, BRT, buses, cables, bicicletas públicas, banquetas) implican inversiones públicas importantes para su construcción, y luego para su operación, y mantenimiento durante su vida útil. 

 

Si bien, dichos sistemas de transporte no son rentables, el precio del boleto no permite recuperar la inversión inicial, y por lo tanto, el transporte público es generalmente subsidiado. 

¿Por qué los gobiernos subsidian el transporte público?

Porque sus externalidades positivas lo justifican: permite a los habitantes acceder a empleos, amenidades urbanas (de salud, de educación, de diversión), y estar socialmente conectados. En este sentido, el transporte público está diseñado para redistribuir los costos y beneficios de la urbanización, haciendo que los ciudadanos de zonas menos privilegiadas puedan acceder a lo que necesiten. La organización Ile de France Mobilités calculó que, si un Parisino pagará el costo real de su boleto de transporte, costaría cuatro veces más caro que lo que paga actualmente. Más allá del propio usuario, diferentes actores se benefician de esta redistribución: las empresas, los dueños de predios, los habitantes, el gobierno local, y la sociedad en general, representada por los Estados, y las organizaciones multilaterales. Por lo tanto, cada uno de estos actores tiene un papel en financiar la movilidad sustentable.

 

En primer lugar, cada usuario contribuye a financiar los sistemas de transporte público, a través del precio del boleto. Para que el sistema sea sustentable, la estructura tarifaria debe tomar en cuenta la capacidad de los usuarios a pagar, por 

ejemplo; estructuras basadas en la distancia recorrida suelen resultar desiguales, porque los habitantes que viven lejos de las zonas de empleo y servicios suelen tener menos capacidad económica para absorber este costo. 

 

Un reto en América Latina es la falta de integración entre las tarifas de los transportes, otro ejemplo; en la zona metropolitana de México, existe cierta integración, aunque incompleta, entre los medios de transporte dentro de la Ciudad de México, pero falta un sistema interoperable para conectar los buses del valle de México y considerar de forma integral el commuting con el Estado de México. En general, en las ciudades de la zona, sigue siendo habitual que las tarjetas de los autobuses municipales no sean aceptadas en los autobuses metropolitanos, y que no haya descuentos para los pasajeros que necesiten tomar más de un autobús. Por esta razón, para fomentar la movilidad sustentable, es clave desarrollar la intermodalidad, es decir, la capacidad de trasladarse de forma eficiente entre sistemas de transporte público (metros, BRTs, buses, bicicletas etc.) con una tarifa integrada. Contribuye a mejorar el atractivo del transporte público, el coche privado, y aumenta la disposición a pagar del usuario.

 

Otro actor que puede estar más interesado en financiar los sistemas de movilidad sustentables en América Latina son las empresas. Quienes se benefician directamente de una conexión eficiente de transporte con sus sedes, para garantizar que sus empleados lleguen con mayor facilidad y seguridad, incluso, la proximidad de estaciones de metros o BRTs se puede volver un factor a favor en el momento de contratar a nuevos empleados. En Europa, muchas ciudades se benefician de una participación de las empresas en los costos de los abonos de transporte público; por ejemplo, en París, el empleador tiene como obligación legal[4] financiar el 50% del costo de los trayectos domiciliados al trabajo de sus empleados, lo que se traduce en una contribución al pago de la tarjeta intermodal, el “pass Navigo”, luego la empresa se beneficia con una exoneración de impuestos. Este tipo de obligaciones contribuye a fomentar el uso del transporte público por los empleados, volviéndolo una opción más interesante económicamente que un trayecto en coche. De la misma forma, muchas empresas incentivan a sus empleados a ocupar movilidades activas, para reducir sus huellas globales.

Una tercera herramienta de financiamiento de los sistemas de transporte es el impuesto en el valor de la propiedad; en efecto, los dueños de predios localizados a proximidad de una nueva infraestructura de transporte tendrán un beneficio, igual si ellos mismos no ocupan dicho transporte. Se beneficiarán de una ubicación más atractiva que aumenta el valor de su propiedad. Por esta razón, es clave para las ciudades cuantificar el incremento en el “valor del suelo” (land value capture) generado por una inversión pública en nuevos transportes públicos, o mejores condiciones para las movilidades activas; y luego, tener una política fiscal que refleje este incremento, a la vez que respeta las situaciones económicas de las comunidades involucradas para no generar más desigualdad.

 

Asimismo, los gobiernos locales son de los primeros interesados en promover la movilidad sostenible, por la calidad de vida que trae a sus habitantes. La ciudad es el primer lugar afectado por la congestión y la contaminación generada por el uso del automóvil. Por esta razón, los gobiernos urbanos subsidian sus transportes y tienen incentivos para invertir en infraestructuras que vuelven las movilidades activas seguras y atractivas: banquetas, alumbrado público, ciclopistas. Más allá de subsidios, un informe del Banco Interamericano de Desarrollo sobre los subsidios públicos al transporte en América Latina menciona dos estudios que llegan a la conclusión que, los beneficios de imponer cargos al uso del carro son significativamente superiores a los beneficios que se pueden lograr a través de subsidios al transporte público[5]. Significa que, desarrollar políticas como peajes urbanos, cobro del estacionamiento vial, implementación de carriles exclusivos, son más eficientes que una reducción de la tarifa al transporte público por subsidios públicos. Por ejemplo, la ciudad de Rotterdam en los Países Bajos inició pilotos de “peajes positivos” para permitir accesos a la ciudad con tarifas más bajas en horarios de poco aforo vehicular. Las ciudades de Ámsterdam y París tienen sistemas de gestión del estacionamiento vial inteligentes que permiten reducir los tiempos pasados en buscar un cajón, y eso tiene un impacto fuerte en reducir la congestión vial. Como lo resalta un artículo de Egis, se estima que del 5 a 10% del tráfico en París se debe a vehículos buscando estacionarse[6]. Otra iniciativa es la ciudad de Manchester que implementó con la empresa Egis una zona de bajas emisiones, con control de acceso vehicular para disminuir el uso del coche, y consecuentemente la contaminación en su centro. El papel de las ciudades en fomentar la movilidad sostenible es, entonces a la vez de subsidios, pero también de políticas públicas de planeación urbana.

Finalmente, además de la escala local, los Estados tienen un papel crucial en impulsar y financiar la transición hacia una movilidad sustentable porque son quienes definen los objetivos en temas de medio ambiente, y a quienes se les asigna un presupuesto para ello. Por ejemplo, Chile presentó en el 2021 una Estrategia Nacional de Movilidad Sostenible con visión al año 2050. En sus últimas contribuciones determinadas a nivel nacional, se comprometió a alcanzar la neutralidad de carbono en 2050[7]. Para lograr esta meta, el Estado fomenta y financia medidas como; una planificación territorial orientada a la movilidad activa, el desarrollo de la intermodalidad, desincentivos al uso de vehículos contaminantes, la descarbonización de flotas, la promoción de cambio tecnológico, incentivos a la operación y a los usuarios del transporte público para nombrar algunos. Además, es el Estado quién puede impulsar más la integración entre los niveles administrativos, por ejemplo, dando incentivos para que los municipios de una misma área metropolitana cooperen en proyectos conjuntos de transporte o, al menos, alineen los instrumentos, como los pases de autobús o las tarjetas electrónicas.

 

En estos planes de movilidad, los estados pueden recibir apoyo de organizaciones multilaterales: por ejemplo, el plan de Chile está soportado por la Cooperación Internacional Alemana (GIZ), y EUROCLIMA+, un programa financiado por la Unión Europea. Los bancos multilaterales pueden también otorgar préstamos con el objetivo de apoyar a los países en sus objetivos ambientales. 

 

En conclusión, financiar la movilidad sostenible se ha vuelto una necesidad para las ciudades de América Latina para remediar la congestión, y reducir la contaminación ambiental. Financiar esta transición requiere involucrar a muchos actores, y muchas herramientas; sistemas de tarifas integrados, contribución de las empresas, impuestos, subsidios locales y estatales, préstamos de organismos multilaterales. Más allá del financiamiento, la capacidad de los diferentes niveles de planificar y tener una verdadera visión de la ciudad sustentable es crucial. En un artículo reciente para The Economist, Kristalina Georgieva, directora del FMI, expresó que la primera dificultad para adaptar infraestructuras a las exigencias de la sustentabilidad es apoyar a los gobiernos para que incluyan las especificaciones correctas en sus licitaciones públicas. En el futuro, la verdadera dificultad de la transición hacía infraestructuras de transporte será cuantificar e integrar los beneficios ambientales y sociales de la movilidad sustentable en el cálculo de la rentabilidad de los proyectos, junto a las consideraciones financieras.

 

 

 

Perrine Chauliac 


Egresada de la Maestría en Políticas Públicas Urbanas de Sciences Po Paris, Francia. Profesional en temas de infraestructuras de transporte en América Latina en la OECD y posteriormente en la empresa francesa, Egis. Actualmente se dedica a proyectos de inversiones en infraestructuras de transporte, con un enfoque especial a la movilidad urbana en la Ciudad de México.

Tren AL FARAS, Qatar

Por Paola Castro 

Ha llegado la fecha que millones de aficionados esperan cada 4 años. Así es, hablamos de la Copa Mundial de Fútbol 2022, organizado por la Fédération Internationale de Football Association, mejor conocida como la FIFA, la cual para su vigésima segunda edición anunció que la nación afortunada de ser la sede de esta copa es el Estado de Qatar, ubicado al oeste de Asia, perteneciente a una pequeña parte en el Este de la península arábiga.

Desde su anuncio, el país organizador, puso manos a la obra y comenzó con la construcción de estadios, hoteles y espacios de entretenimiento que permitirían a los turistas y equipos asistentes a la Copa Mundial de tener lo necesario durante su estancia, entre estas necesidades, parte importante es la movilidad que, sin duda, ayudaría a las personas a transportarse a las diferentes localidades durante el mundial. 

 

Metro de Doha

Con el propósito de apoyar en la movilidad de los turistas en 2022, se construyó la línea del metro de Doha, una nueva red ferroviaria automatizada de última generación, la mejor de su clase, que funciona principalmente bajo tierra y que abarca toda la ciudad de Doha.

Fuente: Qatar Rial

Este metro se abrió en 2019 para formar la columna vertebral del sistema integrado de transporte público de Qatar que promueve el uso del sistema de transporte público en el país, y que además formará parte clave en el logro de la Visión Nacional de Qatar 2030. Está diseñado para conectar con la mayoría de las ubicaciones de la capital de manera rápida y conveniente, por lo que es una opción muy superior al automóvil como en muchos países.

 

Este metro cuenta con 2 tipos de tarjetas de viaje; la estándar y la de oro. La estándar tiene un costo 10 QR (Rail Catarí), que en conversión a pesos mexicanos serían $52.69 MNX, mientras que la oro (Gold club), tiene un precio de 100 QR ($526.85 MNX).

Pero aquí solo es el precio de la tarjeta, el costo por viaje con la tarjeta estándar es de 2 QR ($10.54 MNX), y con la oro por 10 QR, o bien, el pase por día completo con la estándar por 6 QR ($31.6 MXN), mientras que con la oro es por 30 QR ($158.06 MXN).

 

Algo muy importante, es que sus vagones son divididos en tres categorías; la familiar, donde como lo dice su nombre se transportan en su mayoría familias,  mujeres solteras o que van sin sus esposos; la estándar, la cual es conformada por hombres solamente, esto con el fin de no incomodar a las mujeres solteras, además de que por sus creencias no deben estar en el mismo vagón mujeres y hombres; y, la Gold, la cual que caracteriza por sus cómodos y personales asientos, utilizada en su mayoría por cataríes de altos niveles socioeconómicos.

Cabe resaltar que, por los festejos del mundial, el servicio de metro está de manera gratuita para turistas hasta el 19 de diciembre, cuando hayan finalizado los eventos de la copa del mundo. 

Ahora bien, enfocándonos en las zonas donde cubre la red, el metro de Doha consta de 3 líneas: roja, verde y dorada, con un total de 37 estaciones.

La línea roja recorre 40 kilómetros desde Al Wakra, en el sur, hasta Lusail en el norte. La línea conecta el Aeropuerto Internacional Hamad en la Terminal 1 con el centro de la ciudad. 

Tiene 18 estaciones actualmente activas, en particular West Bay Qatar Energy, Katara y Qatar University. También, proporciona estaciones de intercambio entre el metro y el tranvía con Legtaifiya y Lusail QNB.

 

La línea verde corre hacia el este desde Al Mansoura hasta Al Riffa Mall Of Qatar en el oeste. Cuenta con once estaciones a lo largo de la línea con paradas notables que son Education City, Hamad Hospital, Al Shaqab y Qatar National Library.

Y, por último, la línea dorada que va de este a oeste, extendiéndose desde Ras Bu Aboud hasta Al Aziziyah. Tiene 11 estaciones con paradas en el Museo Nacional de Qatar, Souq Waqif, Sport City (para el Estadio Internacional Khalifa) y Al Aziziyah (para Villaggio Mall).

Todas las líneas del tren de Dohan son manejadas de forma inteligente con trenes “Al Faras”.

Fuente: Qatar Rial

Tren Al Faras

Este diseño fue construido en 2018 por el diseñador industrial mexicano, Daniel Rodríguez, quien compartió en una entrevista con un medio árabe que ha participado en los diseños de trenes de Seattle, Los Ángeles, Hiroshima y Dubái. 

En 2011 se postuló a la convocatoria lanzada por el Estado Catarí para construir el que sería considerado el tren automatizado más rápido del mundo. 

 

La convocatoria contó con la participación de propuestas provenientes de grandes competidores de empresas alemanas, francesas, italianas, españolas y chinas. No obstante, la participación que más gustó a la empresa fue la del mexicano, el cual luego de ser nombrado ganador de la convocatoria en 2013, fue invitado a Doha, Qatar, para relacionarse con la cultura y tradiciones e integrarlos en su propuesta final de diseño.

 

El diseño del Al Faras, fue elegido personalmente por el jeque Tamim bin Haad Al Thani, ya que cada detalle fue pensado para representar la personalidad, esencia, colores y características del país. 

 

De acuerdo con Daniel, su diseño representa de manera análoga un caballo árabe, en especial a las yeguas, que son consideradas por la cultura como un símbolo de madurez y control. En Qatar se tiene la tradición que cuando una persona llega a la edad adulta se le regala un caballo, así como estos animales son montados por personas de altos mandos y soldados. 

Entre los materiales usados para su composición está el aluminio de doble capa, mismo que permite resistir la oxidación que provoca la sal, ya que recordemos que a los alrededores de Qatar se encuentra el mar y el desierto. 

 

La parte de enfrente se conforma de fibra de vidrio, y en sus interiores para dar un efecto de elegancia se utilizó un huele que asimila la textura de la madera, así como algunos detalles de piel para los asientos. Colores y símbolos se dejan notar en cada uno de los vagones que transportarán a miles de personas a diario.

 

Entre los datos importantes de este tren, cabe resaltar que tiene una longitud de 60,000 mm, conformado por 3 vagones con una capacidad de 400 pasajeros a bordo entre sentados y de pie (4 personas por metro cuadrado). 

El costo de toda su infraestructura está estimado en 36 millones de dólares, los cuales fueron financiados por la compañía responsable del transporte ferroviario en el país, Qatar Rail,  y quienes también serán los encargados de las futuras líneas del tren que se encuentran ya en construcción. 

 

Por otro lado, y como parte importante de la conectividad en la ciudad, se construyó un tranvía, el cual ofrece viajes dentro de la ciudad de Lusail, y que también conecta con estaciones del metro Doha a través de dos estaciones de intercambio en Lusail y Legtaifiya. Esta cuenta con 25 estaciones conformadas por cuatro líneas tanto de forma subterránea como en el exterior. 

 

Finalmente, como en cada detalle pensado en sus trenes y estadios para el mundial, las estaciones de cada una de las líneas del metro cuentas con representaciones de la cultura y las tradiciones del país, caracterizadas por su iluminación en su anterior con grandes ventanales y alta tecnología, siempre presente el tema de la sustentabilidad que, sin duda, han dejado notar en los últimos años en su diseños de arquitectura e infraestructura. 

 

De acuerdo con Qatar Rail, se considera que los tranvías son opciones más ecológicas que los autobuses, además de ser más adaptables al tráfico, y su visión con este medio de transporte es convertirlo en el principal medio en la ciudad de Lusail de mayor desarrollo sostenible en Qatar.

 

 

Paola Castro

Redacción Mundo Ferroviario.

Estudios Psicofísicos y Psicotécnicos del Personal del Sector Ferroviario

Por Alejandro Bentancor

El ferrocarril es un medio de transporte masivo de carga y pasajeros utilizado en todo el mundo para realizar grandes distancias en poco tiempo y con bajos costos de operación en comparación con los otros medios terrestres como el camión y el ómnibus. Las características técnicas y las constantes innovaciones tecnológicas manejadas en este rubro, así como la cantidad de pasajeros que se pueden transportar en un solo viaje o los grandes volúmenes de carga que se manejan requieren de personal altamente especializado.

 

Para lograr dicha especialización las empresas involucradas en la actividad ferroviaria deben capacitar y entrenar regularmente a todo el personal que desempeñe tareas operativas y de mantenimiento. 

 

Cuando se habla de capacitación no solo se refiere a la parte técnica y práctica de las tareas y responsabilidades a cargo de cada persona, sino también, al perfeccionamiento de todas las aptitudes con las que se necesita contar para desempeñar adecuadamente las funciones en determinados puestos de trabajo. Dentro de estas aptitudes se tienen las físicas y psíquicas.

Las aptitudes físicas son evaluadas por personal médico mediante diversos estudios realizados con una periodicidad establecida según corresponda en cada caso. Lo más habitual es realizar una batería de estudios de forma anual, entre los cuales se puede encontrar los de sangre, orina, placas de tórax, presión sanguínea y electrocardiogramas de corazón, por citar algunos ejemplos. Por su parte, en cuanto a las aptitudes psíquicas de las personas, éstas se estudian mediante test psicotécnicos, los cuales se caracterizan por ser pruebas diseñadas para evaluar de forma objetiva, es decir, sin que medie la subjetividad de un evaluador en la obtención de resultados, las capacidades intelectuales de una o varias personas.

La mayoría de estas pruebas son de ejecución máxima, es decir, que valoran el máximo potencial mostrado por un sujeto respecto a una habilidad o característica concreta en un tiempo límite determinado. Suelen valorar inteligencia general y aptitudes propias del sujeto examinado, pudiendo dicha valoración tener objetivos muy diferentes dependiendo del caso. Por lo general, se busca comprobar la adecuación de las capacidades de una persona a las necesidades y elementos requeridos para acceder a determinados permisos, habilitaciones o puestos, o simplemente evaluar si hay alguna alteración o dificultad en el funcionamiento adaptativo de la persona. Es habitual que se realicen junto con un test de personalidad de cara a evaluar no solo las habilidades cognitivas sino también la manera de ser y el patrón de pensamiento y conducta habitual de la persona analizada.

 

Posteriormente, tras el análisis de la información obtenida por ambos tipos de pruebas, se puede tomar una decisión. Hay que tener en cuenta que los test no ofrecen información más allá de una puntuación,  por lo que debe ser interpretada y analizada

con base a la información del sujeto de la que se disponga y de su comparación con diferentes criterios.

Existen distintos tipos de evaluaciones psicotécnicas, ya que no todas están orientadas a obtener información de los mismos aspectos ni se llevan a cabo con los mismos objetivos. En este sentido, algunos de los grandes grupos en los que podemos clasificarlas son los siguientes.

 

Atención y concentración: Estas pruebas evalúan la capacidad de permanecer atento a un estímulo, mantener la atención fija a la aparición de un elemento concreto o darse cuenta de cambios de la aparición de alteraciones. Generalmente se emplean tareas monótonas en las que resulta fácil aburrirse y distraerse o en las que resulta complejo detectar un estímulo diferente del resto.

 

Se puede utilizar para evaluar personal que va a desempeñar funciones de conducción en trenes de pasajeros, cargas y máquinas de mantenimiento pesado de vías; ya que se requiere una alta concentración en el sistema de señalamiento, diversas indicaciones propias del equipo que se está operando, entre otras actividades. También, se debe contar con estas aptitudes puesto que es esencial para a la traza por la cual se está circulando, teniendo en cuenta que existe un tránsito vial que puede cruzar zonas especiales de vía como pasos a nivel, zonas rurales, etc., o que se tendrá que estar concentrado durante extensos periodos de tiempo al realizar viajes largos, aunque se esté acompañado por personal de relevo y/o ayudante.

 

Test de razonamiento: Organizar la información, extraer conclusiones y buscar soluciones de manera rápida es fundamental para muchos puestos y facilita la adaptación general a los sucesos que hay que afrontar en el día a día. 

Son múltiples las maneras de evaluar el razonamiento, siendo algunas de ellas la solución de problemas, la planificación de alternativas de actuación en situaciones hipotéticas o la decisión entre dos opciones, así como la justificación del por qué de las cosas. Puede incluir razonamiento espacial, verbal, numérico o mecánico, además del abstracto.

 

Muchas veces, el personal de conducción o de mantenimiento del material rodante o la infraestructura se encuentra en situaciones donde debe utilizar la información que le fue suministrada e interpretarla para poder tomar decisiones antes de actuar. En esta instancia también tendrá un peso importante, donde la experiencia para resolver las diversas situaciones que pueden presentarse diariamente, y aunque sean parecidas, muchas veces la resolución no siempre es idéntica para todos los casos.

 

Aptitud espacial: Distinguir formas y poder navegar correctamente por el espacio es una aptitud que nos ayuda a orientarnos y a comprender lo que sucede a nuestro alrededor. Suelen emplearse diferentes pruebas visuoespaciales, como decidir cómo será un objeto que vemos desde otra perspectiva o mantener un punto dentro de unos márgenes concretos. A la hora de conducir un tren repleto de pasajeros, tener un nivel determinado de esta aptitud es fundamental. No es lo mismo conducir en la oscuridad que a plena luz del sol, poder divisar y distinguir objetos a gran distancia en un trayecto recto o en una curva con señalización lateral. El poder de reacción al momento de aplicar los frenos debido a un obstáculo en la vía que podría hacer descarrilar una formación con carga peligrosa es de vital importancia.

 

Evidentemente esta aptitud, además de la parte neurocognitiva, va a tener relación con la aptitud física asociada a la agudeza visual de la persona.  

Aptitud verbal: Comunicarse de forma eficiente, sabiendo comprender y expresar lo que pensamos y piensan otras personas a gran velocidad, es imprescindible cuando se trabaja con grandes grupos de personas al mismo tiempo. Vocabulario, léxico, velocidad de lectura y escritura, gramática y ortografía son algunos de los aspectos examinados en este tipo de test.

 

La capacitación técnica, operativa y de seguridad, son fundamentales para desarrollar las actividades ferroviarias, por lo que la comunicación verbal es imprescindible a la hora de comunicar todo tipo de información relevante como ser novedades, averías, realizar consultas a través de un sistema de radio o teléfono con otras personas que se encuentran a mucha distancia de nosotros y debemos entablar una comunicación para la resolución de un problema.

 

Vinculados a las funciones ejecutivas: Memoria de trabajo, capacidad de toma de decisiones, inhibición de respuesta, planificación y resolución de problemas… todas estas capacidades pueden analizarse a través de diferentes pruebas. Generalmente se emplean en la evaluación neuropsicológica y en la clínica, aunque algunas pueden ser adaptadas para otros usos.

Todo personal que se desempeña en mandos medios o altos debe contar con ciertas aptitudes que deben estar presentes a la hora de tener personal a cargo. Las decisiones que estos tomen afectan al equipo en su conjunto y seguramente repercutirán en las demás áreas que estén asociadas en los procesos operativos del servicio de transporte. 

 

Si todo esto se extrapola hacia el cliente, que lo verá reflejado en la calidad del servicio pagado, entonces es fácil darse cuenta de lo importante que es contar con personal con este tipo de aptitudes también a la hora de desarrollar la actividad ferroviaria.

 

Finalmente, se podrá decir que todas estas evaluaciones, así como las capacitaciones y constante entrenamiento del personal, hacen a la seguridad ferroviaria.  Una seguridad ferroviaria del tipo operacional que hoy en día ubica a los factores humanos en el centro de la escena, es esencial abordarlo con todas las ramas de la ciencia y las herramientas que estas nos puedan brindar para poder entender cómo suceden los incidentes y su por qué, pero también cuando no suceden es gracias a la acción del ser humano. Entonces aprovechar la oportunidad de mejora y dirigir los recursos disponibles de manera focalizada para que sea más eficiente nuestra gestión de los recursos humanos. 

 

Por todas estas cuestiones aquí expuestas, y muchas otras, es que se dice que el ferrocarril es un sistema sociotécnico muy complejo, y se debe estudiar y trabajar como tal.

 

 

 

 

Alejandro Bentancor

Licenciado en Transporte Ferroviario / Docente de la cátedra “Seguridad en el Transporte Ferroviario” en la Universidad de la Marina Mercante.

Los Ferrocarrileros y la Revolución Mexicana

Por Arturo Valencia Islas

El sistema ferroviario jugó un papel protagónico durante la Revolución Mexicana. Al ser el principal medio de transporte con que contaba el país, los ferrocarriles llevaron primero ideas, propuestas y demandas de los precursores revolucionarios, y después, trasladaron tropas y pertrechos militares, además de ser utilizados ellos mismos como armas para atacar a las facciones rivales. De allí que contar con una red de transportes y comunicaciones eficiente era crucial para alcanzar el triunfo militar. 

 

Al igual que otros grupos de trabajadores, los ferrocarrileros participaron activamente en la lucha armada tanto de forma individual como colectiva, apoyando a los diversos bandos que ponían en riesgo su vida de forma cotidiana. La violencia y la inseguridad generada por la revuelta armada no paralizó el servicio ferroviario, si bien, este funcionó con numerosas interferencias dependiendo de los vaivenes de las distintas campañas militares. Fueron numerosos los trabajadores ferroviarios que lograron sobresalir debido a sus capacidades administrativas o militares. Entre los ferrocarrileros que lograron escalar gracias al torbellino revolucionario hasta alcanzar puestos directivos se encontraban Eusebio Calzada, quien se desempeñó como administrador de los ferrocarriles villistas; Felipe Pescador, personaje que llegó a ser director de los Ferrocarriles Constitucionalistas, o su sucesor en el cargo, Paulino Fontes, quien permaneció en el mismo hasta la muerte de Carranza. 

También podemos encontrar trabajadores ferroviarios que abandonaron sus antiguas labores para asumir nuevas funciones, ya fuera como militares; es el caso de Rodolfo Fierro, antiguo conductor de trenes que se incorporó a las fuerzas villistas hasta convertirse en uno de sus principales generales, legisladores como Héctor Victoria Aguilar, participante en las discusiones del artículo 123 en el Constituyente de 1917, o asumiendo funciones políticas como Carlos Castro Morales, uno de los más importantes líderes gremiales yucatecos, fundador de la Unión Obrera de Ferrocarriles de Yucatán y del Partido Socialista del Sureste así como gobernador de Yucatán, al igual que Felipe Carrillo Puerto, quien en su juventud también fue ferrocarrilero y posteriormente asumió la gubernatura estatal en 1922. 

 

La participación de los ferrocarrileros al inicio de la Revolución Mexicana fue más bien limitada. Sin embargo, no podemos perder de vista que desde un primer momento la revolución se llevó a cabo desde el ferrocarril la primera acción militar de la revolución; el ataque a Ciudad Guerrero, Chihuahua, el 21 de noviembre de 1910, el cual se llevó a cabo movilizando tropas a través del Ferrocarril Kansas City, México y Oriente. De esta forma, una manera indirecta, y seguramente no deseada, los trabajadores ferroviarios se vieron envueltos en las acciones militares.

 

A pesar de que los trabajadores ferroviarios no se incorporaron al movimiento de manera organizada desde la etapa maderista, participaron contra la rebelión orozquista y aportaron algunos de sus principales líderes obreros a la causa revolucionaria dentro de la facción villista, en donde destacaron personajes como Santiago Ramírez, Natividad Reza Pérez y Rodolfo Fierro. Además de la rebelión orozquista, el gobierno de Madero también tuvo que enfrentar la rebelión zapatista en el centro sur del país. De forma indirecta, el ferrocarril tuvo que ver en las raíces de este grupo armado pues una de las causas principales del zapatismo, la usurpación de tierras pertenecientes a comunidades indígenas y su utilización en la producción de azúcar, fue promovida, a decir de John Womack, precisamente por la introducción del Ferrocarril Mexicano. Tal vez haya sido por esto que los zapatistas fueron uno de los grupos que utilizó de forma más frecuente la voladura de puentes, el descarrilamiento de trenes y la destrucción de vías además del asalto a trenes de pasajeros. 

Al igual que el resto de las facciones, los zapatistas también administraron las líneas que se encontraban en el territorio bajo su control, siendo el encargado de la misma Manuel Sosa Pavón, quien controló partes de los Ferrocarriles Nacionales de México, Interoceánico y San Rafael y Anexas. Contrario a lo que se piensa, a pesar de contar con una marcada visión agraria del conflicto revolucionario, los zapatistas utilizaron la tecnología a su alcance, introdujeron una organización eficaz dentro de los ferrocarriles que controlaban, y que a principios de 1915 administraban alrededor de 1,100 kilómetros de vías férreas,  e incluso trataron de proponer adaptaciones eficientes a las condiciones del medio en el que se desenvolvían, como la conversión de locomotoras al uso de la leña como combustible.

 

Después del asesinato del presidente Madero y tras el pronunciamiento de Carranza en contra del gobierno de Victoriano Huerta, los ferrocarrileros comenzaron a incorporarse al nuevo movimiento revolucionario. El 9 de marzo de 1913, Carranza se reunió con miembros del gremio ferrocarrilero de la División Monclova para invitarlos a que se incorporarán como voluntarios. Al día siguiente, se organizó el servicio de manera que aquellos que no compartían la causa constitucionalista pudieran abandonar sus puestos sin ninguna represalia. Así mismo, las tropas villistas trataron de administrar y organizar el servicio ferroviario en la zona que ocupaban. Después de la toma de Torreón, el 30 de septiembre de 1913, en la que como ya se señaló participó un batallón ferrocarrilero, Villa tomó conciencia que para poder avanzar hacia el sur era necesario contar con un servicio ferroviario adecuado para poder suministrar sus líneas de abastecimiento. Para ello nombró a Eusebio Calzada, oriundo de La Laguna y amigo de los hermanos González Garza, como encargado de la administración de los Ferrocarriles Villistas, auxiliado por Rodolfo Fierro quien se encargaría de preparar los trenes para las campañas militares. El aprovisionamiento de trenes fue una de las causas principales de enfrentamiento entre Carranza y Villa, pues aquel restringía el paso de ferrocarriles hacia territorio villista, sobre todo aquellos que le abastecían de carbón, con lo que entorpecía el avance de la División del Norte.

 

Tras la derrota de Huerta en julio de 1914 y la Convención de Aguascalientes, vendría la ruptura entre Carranza y las fuerzas zapatistas y villistas. El 15 de agosto de 1914, dos días después de la firma de los Tratados de Teoloyucan, Carranza ordenó la ocupación de las propiedades de los Ferrocarriles Nacionales de México. Por su parte, Villa controló el tramo de Durango a Tepehuanes que había pertenecido al Ferrocarril Internacional, y el de Chihuahua a Zacatecas, perteneciente al antiguo Ferrocarril Central. Asimismo, Salvador Alvarado militarizó los Ferrocarriles Unidos de Yucatán entre el 19 de marzo de 1915 y el 19 de junio de 1917, los cuales se convertirían en Ferrocarriles Constitucionalistas de Yucatán. 

La relación entre los gremios ferrocarrileros y los distintos gobiernos revolucionarios no fue siempre la mejor posible. No obstante, durante el periodo revolucionario el número de huelgas disminuyó considerablemente con respecto al periodo Porfiriano. Concluida la parte más agresiva del periodo revolucionario que, había provocado la dispersión de los gremios, se reactivó la movilización de los trabajadores ferroviarios, aunque dicha movilización era diferente a la del periodo porfiriano y no necesariamente para bien: las nuevas organizaciones que comenzaron a surgir en el periodo revolucionario se crearon y desarrollaron bajo el amparo del poder del nuevo régimen dado el contacto que se había establecido entre la Casa del Obrero Mundial y el movimiento obrero organizado. Así, el 2 de marzo de 1916 se fundó la Gran Orden Mexicana de Conductores, Maquinistas, Garroteros y Fogoneros que, rápidamente asumió el liderazgo dentro de los gremios ferrocarrileros. 

 

En febrero de 1917, los Ferrocarriles Nacionales reconocen jurídicamente a las distintas organizaciones gremiales. En total, fueron reconocidas nueve organizaciones entre las que destacaban la Unión de Mecánicos Mexicanos, la Unión de Caldereros y la Unión de Cobreros. También, en 1917 se llevó a cabo la Gran Convención del Departamento de Fuerza Motriz y Maquinaria de los empleados de los talleres de los Ferrocarriles Nacionales. Tal vez fortalecidos por las expectativas positivas generadas por la nueva Constitución y por el reconocimiento jurídico, renació la idea de la unificación gremial, por lo que el 18 de diciembre de 1918 se constituyó en Aguascalientes la Alianza de Sociedades Gremiales Ferrocarrileras, antecedente del Sindicato de Trabajadores Ferrocarrileros de la República Mexicana (STFRM) fundado en 1933. 

 

En resumen, la participación de los ferrocarrileros dentro de las distintas facciones les permitió contar con una interlocución directa con los principales líderes revolucionarios, de modo que, al término de la guerra, los gremios ferroviarios pudieron capitalizar dicho apoyo en forma de contratos que les eran benéficos lo cual agravó la crisis por la que atravesaban las distintas compañías ferroviarias del país. 

 

 

 

Arturo Valencia 

Licenciado en Economía, Maestro y Doctor en Historia por el Colegio de  México. Es investigador asociado en el Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM. Escritor y colaborador en revistas y libros especializados en temas ferroviarios.

La Modernización del Material Rodante, Rehabilitación o Actualización Tecnológica

Por José Alberto Parra Sánchez

Los trenes (material rodante) son diseñados para su manufactura y rendimiento en servicio público conforme a las especificaciones que cada autoridad de transporte requiere. Estas especificaciones de trenes incluyen los requerimientos de desempeño según la demanda de transporte, misma que define la cantidad de pasajeros por hora por dirección (pphpd, análisis de demanda según la ruta,  origen/destino), además de considerar la condiciones ambientales y climáticas de la ciudad o lugar(s) en donde van a prestar servicio, así como según sean los estudios de operación y de los análisis financieros del servicio al público, se establecen los requerimientos de la vida útil esperada del lote de trenes.

 

Normalmente, solicitan que el material rodante sea diseñado para mantenerse en operación con una vida útil en promedio de  treinta años. La estructura de las cajas de los carros, los bastidores, las soportería y refuerzos en los acabados son diseñados para ser fabricados en acero al carbón, acero inoxidable o aluminio; los bogies como equipos o sistemas mayores en su bastidor también son diseñados y fabricados en acero al carbón donde los acabados de los trenes normalmente son en materiales de fibra de vidrio o plásticos que igualmente mantiene una vida útil igual o superior a los treinta años. Los equipos mayores (sistema de tracción, motores de tracción, convertidor de auxiliares y compresor entre otros) mantienen una vida útil muy cercana a los años mencionados, sin embargo, los componentes electrónicos, semiconductores, circuitos integrados, capacitores o condensadores, varistores, en general elementos de control de estado sólido, además de los sensores, mantienen una vida útil muy larga.

 

Asimismo, los materiales de estos elementos con el tiempo de servicio presentan un desempeño que puede llegar a degradarse, y por lo tanto, no mantener su curva de trabajo en iguales condiciones a cuando fueron nuevos, por ejemplo; los capacitores o condensadores de potencia que requieren de ser cambiados normalmente a los cinco años de servicio, la curva de desempeño de los semiconductores de potencia igualmente se ve alterada con el tiempo o ciclos de operación.

Las especificaciones técnicas de los trenes incluyen en sus requerimientos que el fabricante debe asegurar que en el mercado haya refacciones disponibles por un periodo de por lo menos de 10 años.

Por su parte, las condiciones mencionadas, el desarrollo tecnológico, la innovación tecnológica y la búsqueda de mejores prácticas de la ingeniería y del cumplimiento cada vez más exigentes con normas internacionales y de la aplicación de técnicas a fin de combatir el cambio climático con materiales amigables con el medio ambiente y más seguros en su aplicación, por ejemplo; el aislamiento con asbestos y pvc no está permitido en el diseño del material rodante. Obligan a buscar alternativas con mejores características, es entonces, cuando se aplican proyectos de modernización tecnológica. 

 

Hace años, antes de que se desarrollara el diseño, los sistemas electrónicos no se aplicaban, ni componentes de estado sólido, y mucho menos, el alumbrado interior en el vagón de pasajeros como actualmente se alumbra con LEDs en lugar de tubos fluorescentes y/o lámparas incandescentes. También, los sistemas de anuncio a pasajeros que ahora incluyen indicadores de destinos y donde en el pasado eran sistemas de anuncio a partir de amplificadores de electrónica básica con micrófonos y bocinas de muy sencillo diseño. 

 

Cuando el material rodante es atendido con las mejores prácticas del mantenimiento incluyendo las refacciones adecuadas se le llevará al límite de vida útil (de treinta años y más), es entonces cuando después de los hallazgos en las inspecciones de los trabajos de los mantenimientos cíclicos y de los eventos de falla y sus consecuencias, es cuando las autoridades de transporte deben hacer un análisis, tanto económico, financiero y de desempeño para tomar decisiones, que les permita comprar trenes nuevos que sustituyan a los que han llegado el límite de su vida útil, o bien, a un costo mucho menor con procesos de rehabilitación.

 

En algunos de los  países desarrollados como Estados Unidos, Canadá, Alemania, Japón y algunos otros, acostumbran que cuando sus trenes llegan al límite de su vida útil, los venden a países en desarrollo, o bien, los desechan para comprar trenes nuevos.

 

En cuanto los fabricantes concluyen la manufactura y hacen las pruebas previas al embarque, y de obtener resultados satisfactorios durante las pruebas de asentamiento en las instalaciones de los operadores o autoridades de transporte, son entregados con la documentación técnica, manuales de operación y mantenimiento, para que una vez superados los procesos de capacitación, inicien la operación o servicio al público (explotación), de tal manera que las autoridades de transporte u operador apliquen los procedimientos de mantenimiento y supervisión diaria previa al inicio de la operación o servicio al público.

 

Normalmente los operadores o autoridades de transporte, aplican los trabajos de mantenimiento mensual; sistemático, preventivo y correctivo cuando sea necesario, utilizando en todos los casos las refacciones y materiales especificados e incluyendo los materiales consumibles y refacciones de uso diario.

 

Después de los periodos de mantenimiento mayor y del kilometraje o tiempo de operación, llega el momento en que tanto los operadores o autoridades de transporte, enfrentan algunas condiciones:

 

  • Que en la industria del transporte ferroviario después de 10 años de haber iniciado el servicio al público, ya no obtienen las refacciones originales para los sistemas en sus dispositivos y equipos instalados, es decir, ya son materiales obsoletos.

 

  • Que la evolución tecnológica, con respecto a los trenes que se vienen fabricando después de varios años los equipos y sistemas resultan de un diseño mucho más modernos y presentan funciones o prestaciones con alguna mejora tecnológica, por ejemplo; los nuevos sistemas de alumbrado, la aplicación de sistemas automatizados controlados por microprocesador en lugar de sistemas de control por relevadores o por sistemas electrónicos, componentes, sistemas modernos con curvas de desempeño que presentan más y mejores prestaciones como, semiconductores de potencia con mejores características en cuanto al desempeño, vida útil y requerimientos de enfriamiento (en el pasado fue a partir de radiadores con líquidos refrigerantes, actualmente con ventilación forzada, es decir sin uso de refrigerantes).

 

Una vez rebasado el tiempo de modernizaciones y actualizaciones tecnológicas, el material rodante está llegando al límite de su vida útil, y después del análisis de los resultados de las inspecciones y consumos por mantenimiento, la autoridad de transporte u operador tiene la opción de ejecutar un proyecto de rehabilitación o de comprar trenes nuevos.

 

Para decidirse a ejecutar un proyecto de rehabilitación del material rodante, se deben hacer análisis técnicos y económicos, principalmente hacer una inspección y evaluación de ingeniería del estado estructural de la caja (con enfoque en el chasis) y de los bogies (de manera detallada en el chasis). Si las condiciones indican que pueden seguir en servicio de manera segura, será necesario por lo tanto detallar el alcance de esa rehabilitación (reparaciones, sustituciones, aplicación de refacciones iguales o equivalentes a las originales, equipos o sistemas sujetos a modernizaciones, aplicación de refacciones de manera parcial o total para el lote), y una vez conocido el alcance se podrá evaluar económicamente para comparar el costo de la rehabilitación de manera segura contra el costo de material rodante nuevo, resultado que permitirá tomar decisiones.

Muchos de los fabricantes de material rodante tienen una división de negocios que se dedica de manera específica a atender esta área de negocios (servicios de rehabilitación), que funciona adecuadamente para ambas partes.

 

Las garantías, evaluaciones y el resto de los entregables son acordados de manera particular para este tipo de proyectos de rehabilitación, con cambio o sustitución de los componentes electrónicos de los equipos principales que después de más de 10 años ya no se fabrican, y por lo tanto quedan en obsolescencia, el mantenimiento queda fuera de aplicación y en muchos casos la falta de refacciones provoca que los trenes quedan fuera de uso, así que la oportunidad de ponerlos en servicio se debe aprovechar. Claro está después de revisar principalmente el alcance general del proyecto de rehabilitación, incluyendo los trabajos de reparación de acabados y laminación con posible corrosión. 

 

Por lo descrito, el desarrollar proyectos de modernización, actualización tecnológica y rehabilitación, depende mucho de las circunstancias del estado del material rodante, de la evaluación técnica y de negocios (inversión) a corto plazo para asegurar  un periodo adicional de servicio al público, por periodo adicional de vida útil del lote de trenes de manera segura, eficaz y rentable para la autoridad de transporte.

 

 

Ing. José Alberto Parra S.

 

Ingeniero especialista con más de 30 años de experiencia en material rodante, con participación en reuniones a nivel global sobre el sector del transporte ferroviario. Asimismo, con participación en cursos, conferencias y un diplomado en sistemas ferroviarios en la Universidad Autónoma del Estado de México en coordinación con el Centro de Formación Ferroviaria Adofer SA de CV.

InnoTrans 2022

Por Paola Castro F.

InnoTrans es una feria internacional líder en tecnología de transporte organizada por el centro de exposiciones, Messe Berlin, donde expositores y proveedores del sector ferroviario intercambian ideas y presentan las nuevas tecnologías que permiten la innovación del mismo, así como la promoción y atracción de inversión para temas ferroviarios. 

 

Esta feria tiene lugar cada dos años en el Berlin ExpoCenter City, Alemania, y este año se realizará del 20 al 23 de septiembre. 

 

Serán tres días en los que el mundo de la tecnología del transporte ferroviario se reúna para intercambiar ideas y avances tecnológicos de la industria, con alrededor de más de 3,062 expositores y visitantes conformados por profesionales de 149 países, así como un Outdoor Display y transmisión en vivo que complementará el programa de alto nivel.

Mapa de distribución de InnoTrans 2022

Contará con 42 salas disponibles, las cuales estarán subdivididas en cinco segmentos; Railway Technology, Railway Infrastructure, Public Transport, Interiors y Tunnel Construction.

 

Una de las características más representativas de esta feria, es su área de exhibición al aire libre y de vías, donde se presenta al público demostraciones con vagones cisterna y trenes de alta velocidad en 3,500 metros de vía, así como una gran variedad de fabricantes de vehículos, importantes proveedores de motores y engranajes, ingeniería eléctrica, bogies y juego de ruedas. 

 

 

También, por primera vez en este año, la Convención InnoTrans, incluirá Foros de Diálogo, así como presentaciones de expositores en los Rincones de los Oradores que estarán disponibles en cada una de las salas. Además, se ofrecerán tours a lo largo del  día con duraciones de 90 minutos para visitantes y periodistas; que incluirán auriculares con traducciones simultáneas al inglés.

 

Entre los países invitados que tendrán presencia en el evento, está México, el cual contará con la colaboración de empresas del sector privado relacionadas al sector ferroviario como AECOM, Ameriko Railways, Egis, Grupo Indi, Grupo Rubio, Grupo Sacmag, ICA, NETSS, Nexumarail y SENER, que promoverán proyectos donde se resalten elementos técnicos, sociales, ambientales y culturales del país. 

 

Sin duda, la participación y asistencia de México en eventos de esta índole, ayudarán e impulsarán la visión de nuevos proyectos de movilidad en el país que brinden una nueva alternativa de transporte en puntos estratégicos, así como la innovación de los ya existentes, donde una vez implementados, generarán un gran apoyo a la huella ambiental, eficiencia en tiempos y prevención de incidentes viales. 

 

 

 

 

 

Paola Castro F. 

Editora de Contenido, Medios  de Comunicación Digital y Educación

El Sistema de Control de Tráfico Centralizado (CTC) en los Sistemas Ferroviarios

Por Alexis Cruz Vargas

En México se están retomando proyectos ferroviarios de pasajeros para el desarrollo de la movilidad en puntos importantes del país que permitirán tener una alternativa más de transporte. Mientras que por otro lado los sistemas ferroviarios de carga han perdurado en el país. Ambos tipos de sistemas; carga y pasajeros, cuentan con grandes ventajas ambientales, sociales y económicas.

 

Los avances tecnológicos en los sistemas ferroviarios han puesto a la vanguardia la eficiencia en este tipo de transporte.

 

Con el paso del tiempo la forma de poder mover los trenes de acuerdo a un itinerario en específico, eran organizadas con anticipación o mediante un enlace de comunicación entre el despachador  y el maquinista, esto a través de procedimientos establecidos para la operación del tren, en el cual muchas veces seguir el horario del tren resultaba complicado según lo planeado y podría provocar accidentes en la ruta. Después de un tiempo esta problemática se automatizó y parte de la señalización para  poder lograr usar Señales Automáticas de Bloqueo, permitieron una mejora en la circulación de los trenes.

 

Este tipo de sistemas que resultaban riesgosos e imprecisos para la circulación de trenes, permitió desarrollar soluciones, como fue la creación del CTC (Sistema de control de tráfico Centralizado) que se originó en América del Norte por General Railway Signal en 1927 en el tramo de 40 millas, esto en el Ferrocarril Central de Nueva York.

 

Diferentes proyectos ferroviarios de pasajeros que actualmente se construyen y que algunos ya funcionan, tienen referencia de sistemas Europeos como es el caso del Suburbano, Tren Interurbano México-Toluca, etc., adaptados a sistemas de explotación ferroviarios, como es el caso del CTC, el cual es un sistema que permite  realizar diferentes acciones de control y accionamiento remotamente de los diferentes elementos que conforman una línea férrea como son señales y desvíos,  ordenando los movimientos de los trenes dentro de la circulación.

Fig. 1 Centro de control Operacional Tren Interurbano México- Toluca. Fuente: Transporte.mx

El poder controlar desde un lugar, la superestructura ferroviaria con instrucciones específicas que te permiten mover trenes de un punto A a un punto B, hace que sea una tarea con un nivel de seguridad importante, esto se hace desde el “Puesto de Mando” (Centro de control), el cual está conformado por personas, equipos y sistemas encargados de regular centralizadamente el tráfico ferroviario de una o varias líneas.

 

En el Puesto de Mando (PM) se observa toda la información necesaria como son: las estaciones, los trenes que circulan, su número que lo identifica dentro de la circulación, su composición, etc. esta información es esencial para tomar decisiones al momento de que exista alguna incidencia.

Fig. 2 Estructura física del Puesto Central

En los puestos de mando puedes encontrar líneas controladas con el tipo de regulación “telemando CTC” que puede existir en toda la línea o solo un tramo de la línea llamado comúnmente como “Zona CTC”. Este tipo de zonas puede ser agrupada, con otras zonas para ser operadas.

 

Ya sea el tramo o línea completa que tenga este tipo de regulación debe de contar con los diferentes sistemas  para que  un operador de CTC pueda  regular el tráfico ferroviario, como son: telemando de enclavamientos y bloqueos, comunicaciones de telefonía centralizada así como “Tren Tierra” de una banda específica de acuerdo a la zona a telemandar, además que dependiendo a las necesidades de la explotación pueden tener otros sistemas de comunicaciones  que pueden relacionarse con el CTC desde el Puesto de mando. 

 

Los sistemas CTC deben de contar con ciertas características como por ejemplo;

fiabilidad, flexibilidad de organización, posibilidad de interconectarse con sistemas externos, facilidad de crecimiento y de manejo.

 

Los actuales proyectos ferroviarios de pasajeros en México ya contemplan un puesto de mando con CTC para la explotación de la línea y en los cuales deben contar con características que permitan al operador, la operación manual, así como la operación automática de los trenes en circulación.

 

La operación automática; el sistema utiliza planificaciones ya establecidas en software, asegurando su cumplimiento de acuerdo a los requerimientos que se tuvieron durante el diseño para la explotación, los cuales también pueden ser modificados.

 

De manera manual, el operador tiene el control de poder seleccionar los trenes a los cuales desea establecer un itinerario, así como las acciones que desea realizar en algún punto de la infraestructura, cumpliendo con la normatividad existente. 

El operador puede pasar de la operación de modo automática a modo manual en toda la línea, o bien, solo en algunos tramos para realizar alguna mejora durante el servicio de los trenes o la resolución de alguna incidencia dentro de la circulación.

Fig. 3 CTC Puesto de mando de Barcelona. Minuto de tráfico intenso-YouTube

El CTC debe contar con ciertas características que te permita adecuarse de acuerdo a las necesidades de la explotación de la línea en la cual se quiere controlar la gestión del tráfico ferroviario, este forma parte de la arquitectura de un CRC (Centro de Regulación y control ferroviario) que son exclusivos para líneas de alta velocidad, un centro de control básico suele componerse de un CTC, sistema de planificación y telemando de energía.

Fig. 4 CRC Adif León-España. // Youtube

En la Fig. 4 se observa el Centro de Regulación y Control de León, que en su origen fue el primer CTC europeo. Se instaló en 1954 sobre vía única en la línea de la capital de Bierzo y Brañuelas que contaba con tecnología GRS estadounidense de telemando. 

 

Para los diferentes proyectos ferroviarios se debe de decidir el alcance que se tendrá a nivel de funcionalidad y de instalaciones. Este se diseña de acuerdo a los requerimientos del cliente.

 

En el mercado existen diferentes proveedores como son INDRA, ALSTOM-BOMBARDIER, CAF, SIEMENS, THALES, por mencionar algunos, cada uno tiene desarrollado un modelo de CTC que se adapta a diferentes necesidades, por ejemplo; el Tren suburbano utiliza el CTC1000 que es desarrollado por THALES.

 

La regulación de trenes dentro de una línea ferroviaria es importante para la explotación de este medio de transporte, siendo esencial la implementación del CTC dentro de los puestos de mando para así poder gestionar el tráfico, anteponiendo siempre la seguridad dentro de la circulación.

 

 

 

Alexis Cruz Vargas

 

Ingeniero en comunicaciones y electrónica egresado de ESIME Zacatenco IPN, con Maestría en Ciencias en Ingeniería de Telecomunicaciones. Especialista en sistemas ferroviarios como Regulador del Centro de Control, docente en ESIME Zacatenco – Instituto Politécnico Nacional y Colaborador de CFFA. 

Rumbo a los 150 años del Ferrocarril Mexicano; Ruta México – Veracruz

Por Luis Miguel Carbajal Juárez

Figura 1. Escudo del Ferrocarril Mexicano (FCM)

No todos los años, se conmemora la construcción de una obra emblemática, como lo fue el Ferrocarril Mexicano (FCM), ruta México – Veracruz, misma que abarcó los estados de México, Hidalgo, Tlaxcala, Puebla y Veracruz, y que pasaba por ciudades importantes como Apizaco, Orizaba, Córdoba y finalmente el puerto de Veracruz, por ello, se han iniciado algunos eventos, con los que se ha dado el arranque (kick off), para conmemorar esta fecha en la historia del transporte ferroviario en el país.

 

Hablar del Ferrocarril Mexicano, implica diferentes temas y épocas, por lo cual se llevó a cabo el primer evento para conmemorar dicha fecha con una exposición fotográfica titulada: “Rumbo a los 150 Años del Ferrocarril Mexicano”, la cual tuvo lugar en La Libertad, Centro Cultural de Apizaco, Tlaxcala.

Fue una muestra de 45 fotografías divididas en diferentes etapas del FCM; los primeros años del ferrocarril, la era de oro de las “negras”, las máquinas eléctricas en la montaña, “vámonos en la autovía” y hechos en Apizaco. A continuación, se explica cada una de ellas.

 

Los Primeros Años del FCM

 

Esta serie estuvo conformada de los primeros años del FCM.  Reproducción de cromolitografías de Casimiro Castro, publicadas en el libro escrito por Antonio García Cubas, “Álbum del Ferrocarril Mexicano”, editado en 1877, por el Establecimiento Litográfico de Víctor Debray y Compañía Editores. De esta obra, se escogieron ocho cromatografías, entre ellas, la que se muestra en la parte inferior, que es una vista de la ciudad de Huamantla, Tlaxcala en 1877.

 

Figura 2. Huamantla, Tlaxcala. Vista de la ciudad de Huamantla, Tlaxcala, en 1877 recreada por Casimiro Castro. (Antonio, 1877)

 

Otras de las cromolitografías que se presentan, son una vista del Puerto de Veracruz, Orizaba, Ver, las Cumbres de Maltrata, la ciudad de Puebla, vista desde el Fuerte de Guadalupe y una vista del Valle de México desde el Risco, con una magnífica vista de lo que era el Lago de Texcoco. (Figura 3) 

  • Vista del Valle de México en 1877, desde el cerro del Risco, recreada por Casimiro Castro. (Antonio, 1877)
Figura 3. Valle de México

La Era de Oro de las “Negras”

 

En esta era del Ferrocarril Mexicano, muestran diversas fotografías, la mayoría de ellas en la terminal de Apizaco, donde se pueden ver locomotoras de vapor, las favoritas de muchos ferrocarrileros y aficionados a los trenes. Se muestran fotografías de diversos autores entre los que se encuentran Ted Rose, Fred M. Springer. Una de esas fotografías es la que se muestra en la Figura 4.

  • Mesa giratoria en la casa de máquinas de Apizaco Tlaxcala, septiembre 5 de 1960, Ted Rose.
Figura 4. Locomotora FCM 133

Estas locomotoras, conocidas como “trimotoras”, llamadas así, ya que además de los dos cilindros en los extremos, tenía uno en medio de la locomotora, acoplado a un cigüeñal que era el eje de las primeras motrices. Por su parte, arriba del cilindro izquierdo, se aprecia la flecha de la válvula para el tercer cilindro que estaba conectada a un “balancín” que se puede apreciar perfectamente en el centro de la locomotora, abajo del “espejo” de la caldera.

 

Debajo de las escaleras izquierdas del pasillo, se ve la flecha de la válvula para activar el tercer cilindro. Este arreglo, aumentaba su fuerza tractiva, cabe resaltar que los Ferrocarriles Nacionales de México también tuvieron este tipo de equipo tractivo. Estas locomotoras terminaron operando con tan solo sus dos cilindros laterales ya que se consideraba que, para dar mantenimiento al tercer cilindro era mucho problema además de costoso en comparación el beneficio en el incremento de fuerza tractiva. Se quitó el tercer cilindro y se dejó el primer eje con el cigüeñal, pero ya no era operativo.

 

Las Máquinas Eléctricas en la Montaña

 

A principios de la década de 1920, el tráfico en la vía FCM entre la Ciudad de México y Veracruz estaba aumentando, lo que provocó que se produjera un embotellamiento en la pendiente pesada entre Orizaba y Esperanza. Para aliviar el problema, se consideraron varias opciones, incluidas las vías dobles, locomotoras más grandes y electrificación.

 

Todas las opciones aliviarían la congestión y requerirían una inversión de capital sustancial, pero solo la electrificación podría prometer pagarse por sí misma. Como resultado, se firmó un contrato con General Electric para electrificar la línea entre Esperanza y Paso del Macho, Veracruz.  Las obras se iniciaron en 1922 y el primer tramo Orizaba – Esperanza se completó el 6 de octubre de 1924.

 

A fines de 1924 estaban en servicio las primeras 10 locomotoras eléctricas de GE-Alco. La electrificación del segmento de 10 kilómetros de Orizaba a Córdoba se completó en 1926 y los 30 kilómetros adicionales hasta Paso del Macho se terminaron en 1928. Dos locomotoras eléctricas adicionales, idénticas a las 10 originales, se adquirieron a  GE-Alco en 1929. 

 

La electrificación de FCM adoptó el sistema de corriente eléctrica de 3000 voltios utilizado con éxito en la instalación del ferrocarril Milwaukee Road en Montana y el estado de Washington, en Estados Unidos. Esta corriente era producida por la planta de Tuxpango que aprovechaba la corriente de agua del Río Metlac, y luego era transformada a 2,300 voltios y 3,600 Kw/volts/amperes en las subestaciones de Maltrata y Potrero. La corriente de 3000 voltios que producían los generadores de esas subestaciones, llegaban a la catenaria y de ahí a los pantógrafos de las locomotoras.

 

Estas máquinas fueron numeradas de la 1001 a la 1010. Tenían una potencia de 2250 H.P. continuos, pesaban 150 toneladas y  contaban con seis ejes motrices en sus tres trucks (arreglo de ruedas B-B-B), así como con doble cabina una en cada extremo. Las dos últimas máquinas números 1011 y 1012 idénticas a las 10 primeras, fueron entregadas en octubre de 1929, dando un total de 12 locomotoras de este tipo.

 

Las 12 locomotoras eran de dos extremos y estaban equipadas con frenado regenerativo y control de unidades múltiples. La frenada regenerativa utiliza la tracción de corriente continua de los motores como generadores para retardar el giro de los conductores y devolver la corriente generada a la locomotora.

 

Dependiendo de la velocidad de descenso, se estima que la capacidad de regeneración es del 30% al 40% de la corriente consumida por un tren de ascenso. La frenada regenerativa proporciona una acción de frenado suficiente para controlar un tren en una pendiente usando el sistema de frenos de aire para hacer paradas.

 

Curiosamente, cuanto más lenta es la velocidad, menos efectivo es el efecto de frenado regenerativo, lo que hace imperativo que la velocidad del tren esté bajo control utilizando los frenos de aire que ingresan a la pendiente.

 

Por otro lado, si la velocidad es demasiado alta antes de activar el frenado regenerativo, la sobrecarga de corriente de los motores de tracción que actúan como generadores puede disparar los disyuntores de línea de la locomotora y deshabilitar la función de freno regenerativo.

 

La electrificación duró casi 50 años y el servicio desapareció a principios de 1974. Las locomotoras se asignaron de Ferrocarriles Mexicanos a Nacionales de México en 1965. Varias locomotoras en 1970 fueron repintadas con los extremos naranjas institucionales de Nacionales de México una franja amarilla en el marco y el cuerpo de la cabina verde oscuro.

Figura 5. Locomotoras FCM 1003 - 1006. Máquinas eléctricas FCM 1006 – 1003 en Orizaba, Ver.,1970, autor anónimo.

“Vámonos en la Autovía”.

 

El autovía era un vehículo de pasajeros que se movía sobre rieles de manera autónoma, por estar dotado de motores propios.

 

En México, esta clase de autovías operaron en las rutas: México–Puebla, Monterrey–Nuevo Laredo, Monterrey–Matamoros y Chihuahua–Ciudad Juárez. Los hubo en dos tipos: los Fiat de fabricación italiana y los Metrocamell de fabricación inglesa con motores Rolls Royce.

 

Por lo que concierne a la ruta México – Puebla, correspondiente a la División Mexicano, el servicio se inauguró con fecha 1º de mayo de 1962. Originalmente este servicio se estableció en forma provisional, pues tenía como único objetivo el contribuir por parte de los ferrocarriles, y hacer resaltar esa fecha tan gloriosa para los mexicanos (5 de mayo de 1862). Los señores Santiago Sesín y José Arámburu Garreta, junto con la Cámara de Comercio, el Club de Leones, Cámara Junior, autoridades municipales de Apizaco y otros organismos, tanto de esta región como del Estado de Puebla, gestionaron ante Ferrocarriles Nacionales de México, para que el mismo quedará en forma definitiva.  Ferrocarriles Nacionales de México aceptó, pero la condicionó a un periodo de tres meses, y hasta el término de los cuales les fueron prorrogando para finalmente convertirse en definitivo. (José, 1980)

 

Los autovías contaban con agua purificada para uso de los pasajeros, cantina, servicio de sanitarios independientes para damas y caballeros, clima artificial, sonido estereofónico, para deleite de los pasajeros, asientos reclinables numerados, servicio de buffet, venta a bordo de cerveza, refrescos, cigarros, dulces, periódicos, revistas.

 

En el recorrido de México a Puebla, utilizaban exactamente tres horas y de Apizaco a México y viceversa, también con estricta exactitud dos horas. (José, 1980)

 

Este servicio se suspendió el 5 de julio de 1974, por encontrarse el equipo en mal orden y que necesitaba repararse. Hubo una segunda etapa, en la que se estableció el servicio por la gestión del Gobierno del Estado de Tlaxcala ante Nacionales de México. Está estableció un período de prueba para correr autovías entre Puebla y Apizaco, teniendo como terminales ambas ciudades, con personal de la División Mexicano. Su actividad inició el 5 de mayo de 1985, concluyendo el 22 de diciembre del mismo año.

Figura 6. Autovía NM 209 Autovía NM 209 en la antigua estación de Puebla, Pue., ca 1960, anónimo.

 

Hechos en Apizaco

 

El equipo de arrastre es parte importante de los ferrocarriles. Es un componente de un tren, como tal. Este es definido como vehículo ferroviario para transporte de personas o carga que no cuenta con tracción propia. Como nota, vale la pena recalcar lo siguiente: el común de la gente llama al equipo de arrastre “vagones”, cuando en ferrocarriles ese término no existe.

 

Sin entrar en la parte técnica del ferrocarril, podemos considerar dos grupos: los carros de carga y los de pasajeros. En el caso del equipo para transporte de pasajeros se les denomina coches, y a partir de allí, hay de diferentes clases, así como también en el caso de los carros de carga.

 

José Ramón Gómez Pérez menciona que, los coches de pasajeros son unidades de equipo rodante, diseñadas para el transporte de seres humanos. Al establecerse empresas ferroviarias en México, surgió la posibilidad de realizar largos y placenteros viajes. Cuando los trenes de pasajeros se desarrollaron, pusieron el país al alcance de todos: llevaron y trajeron con rapidez,  de diferentes partes, inmensas cantidades de gente: migrantes que deseaban colonizar tierras incógnitas, obreros para los nuevos centros de trabajo, o bien, viajeros deseosos de conocer lo nuestro, la gente y su forma de ser. (Ramón, 2015)

 

En la investigación que realicé, presentada en el XII Encuentro Nacional de Investigadores del Ferrocarril 2020, mencioné que en 1935, se fabricaron los cabuses 711 y 716. En 1936, otros cinco del 717 al 722. En los talleres de Apizaco, se construyeron doce unidades de segunda clase y 14 de primera. 

 

Se inició la reparación de coches dormitorios, se construyeron sesenta góndolas y plataformas de construcción reprimidas. Por iniciativa de Leocadio Camacho, maestro constructor de carros, en la reconstrucción y readaptación de unidades, se cambiaron los trucks que eran de madera, por blindados, completamente de acero. Además, se modificaron las dimensiones de los carros y el sistema de frenos. Fue necesario entonces, modificar “todos los sistemas de construcción de los talleres de Apizaco”. (Equipo del Ferrocarril Mexicano fabricado en los talleres de Apizaco, 2020).

 

Aunque el trabajo de los carros se basó en los planos diseñados por el propio Camacho, los ferrocarrileros de Apizaco ya contaban con una experiencia laboral previa. Algunos de ellos habían tomado cursos de modelismo, diseño y mecánica, que se otorgaban gratuitamente, después de las horas de labor.

 

De 1935 a 1939, se construyeron, además de los cabuses, doce unidades de segunda y catorce de primera. Se inició la reparación de coches dormitorios, se construyeron sesenta góndolas y plataformas de construcción reprimidas. Incluso, en 1938 y 1939, según un reporte, “se llegaron a producir en promedio dos o tres carros por mes, casi con las manos”. (Equipo del Ferrocarril Mexicano fabricado en los talleres de Apizaco, 2020)

 

Como nota final, se retoma lo que Robert J. Wayner escribe en su libro “The cars that went to Mexico”, donde menciona que siendo propiedad y operados por Pullman,  comenzaron a correr en esta línea en 1910 y continuaron hasta que fueron reemplazados por catorce coches nuevos construidos por Barney & Smith, cada uno con diez secciones, una sala de estar y buffet, cuyos nombres eran Apizaco, Atoyac, Córdoba, Esperanza, Guadalupe, Maltrata, Metlac, México, Orizaba, Pachuca, Puebla, Soledad, Tlaxcala y Veracruz. Estos eran propiedad y estaban operados por el mexicano, al igual que todas las mejoras posteriores hasta 1960. Se instaló una sección de comedor en los coches Apizaco y Orizaba a principios de la década de 1950, reduciendo la capacidad para dormir a cuatro secciones y una sala de estar. El coche México puede haber sido reconstruido para convertirlo en un coche comedor.

 

Algunos de los coches de Barney & Smith habían sido retirados en 1948, dejando sus nombres vacíos para su uso en una docena de viejos dormitorios para turistas adquiridos de Pullman ese año. Estos coches tenían trece secciones, las cuales habían sido convertidas en la década de 1930 en sección estándar de doce. A uno de los coches salón, se quitó la puerta del salón y la litera superior e inferior, después de la cual se vendió como decimotercera sección. El mexicano llamó a los coches Aljibes, Alta Luz, Apam, Fortín, Guadalupe, Maltrata, Metlac, Río Blanco Teotihuacan, Tepexpan, Tlaxcala y Veracruz.

Figura 7 Coches construidos y modificados en Apizaco Coche combinado comedor-dormitorio “Apizaco”. (DeGoyler, 2020)

Desde la década de 1920 en adelante, hubo coches observatorio de plataforma abierta en el mexicano, uno de los cuales se muestra en la página del título de este libro. Tenían nombres fáciles de pronunciar como Iztaccihuatl, Popocatepetl, Citlaltépetl y Xinantecatl. Algunos habían sido coches salón Pullman; otros fueron reconstruidos en talleres de la empresa ignorándose la persona responsable. 

 

Los cinco coches que se enumeran a continuación fueron adquiridos por los Ferrocarriles Nacionales de México en 1950. Al parecer, nunca operaron en ese ferrocarril, y es posible que nunca hayan recibido los nombres de los coches que se muestran a continuación y que estaban destinados a ellos.

  • 8 secciones 1 sala de estar
  • Acocotla; ex coche Ferrocarriles Nacionales Plan de Ayutla
  • Peñuelas; ex coche de Ferrocarriles Nacionales Plan de Guadalupe
  • Potrero; ex coche de Ferrocarriles Nacionales Revolución Mexicana
  • Salón buffet de 8 secciones
  • Huamantla; ex coche de Ferrocarriles Nacionales Cinco de Mayo.
  • Rinconada; ex coche de Ferrocarriles Nacionales Dos de Abril.

 

Los Ferrocarriles Nacionales de México vendieron diez coches dormitorio tipo pesados al Mexicano en 1958. Los coches; El Pipila, Hermenegildo Galeana, Jorullo y Matamoros, pasaron a llamarse Atoyac, Esperanza, Ometusco y Fortin respectivamente para el servicio del Mexicano. Los otros seis coches no fueron renombrados y continuaron operando como Catemaco, El Nevado, El Nigromante, Lago Patzcuaro, Leona Vicario y Presidente Lerdo.

 

Los dormitorios del Ferrocarril Mexicano fueron incorporados a la lista de Ferrocarriles Nacionales en 1960. Todos fueron retirados poco después, excepto los coches Apam, Atoyac y Ometusco, a los que se les agregaron los números respectivos 281, 282 y 283 para continuar en servicio. Un dormitorio del Mexicano llegó a los Ferrocarriles Nacionales, el Otumba probablemente era uno de los antiguos coches dormitorios turísticos. (Equipo del Ferrocarril Mexicano fabricado en los talleres de Apizaco, 2020)

  • Figura 8: Coche FCM 3613 “Huamantla”, combinado dormitorio – observatorio, ca. 1950. (LaBoda, 2020)
 

En esta colaboración, se hizo una pausa a nuestro “hablar de trenes”, para platicar sobre el 150 Aniversario de la Inauguración del Ferrocarril Mexicano, en su ruta de México a Veracruz, el 1º de enero de 1873 por el presidente Sebastián Lerdo de Tejada. Esta ruta tomó 36  años para su terminación, la cual ocupó un lugar distinguido entre los mejores construidos en el mundo, convirtiéndose en un modelo de ingeniería ferroviaria.

 

 

Figura 8. Coches construidos y modificados en Apizaco

Bibliografía

  • Antonio, G. C. (1877). Album del Ferrocarril Mexicano. México: Víctor Debray y Cía. Editores.
  • De Goyler, E. L. (Octubre de 2020). SMU Libraries. Obtenido de https://digitalcollections.smu.edu/digital/collection/rwy/id/229/rec/
  • Equipo del Ferrocarril Mexicano fabricado en los talleres de Apizaco. (Octubre de 2020). Apizaco, Tlaxcala, México.
  • José, A. G. (1980). La vida borrascosa de un provinciano. México DF: Costa-Amic Editores S. A.
  • La Boda, J. (Octubre de 2020). Railroad Picture Archives. Obtenido de http://rrpicturearchives.net/showPicture.aspx?id=4770413
  • Ramón, G. P. (2015). Locomotoras, coches, carros y maquinaria de vía. Puebla, Pue.: CNCPPF/MNFM.CNCA.

 

 

 

Luis Miguel Carbajal Juárez

 

Consultor TIC y Transportación Ferroviaria

Sistema de Tranvías en Buenos Aires

Por Alejandro Bentancor

De acuerdo con el Ing. Roberto Zaccagnini, en su texto “Secretos Subterráneos”, el tranvía llegó en el momento justo para contribuir a la solución de la excesiva concentración urbana. Su eficiencia posibilitó que los habitantes de la ciudad pudieran encontrar en sus afueras el aire, la luz y la higiene que faltaba en los núcleos restringidos y excesivamente poblados hasta fines del siglo XIX que caracterizaban a Buenos Aires. La ventaja del tranvía de rodar sobre carriles que le permitían salvar con facilidad las calles en mal estado y su gran capacidad de transporte, lo impusieron desde sus inicios, como el medio más adecuado para medias y largas distancias.

Ilustración 1 - Estación Constitución del Ferrocarril Sud.

A mediados de 1863 el tranvía comenzó a correr por las calles de Buenos Aires; una pequeña línea que conectaba la Plaza de Mayo con la estación del Ferrocarril Norte, en Retiro. Su sistema consistía básicamente en vagones similares a los del ferrocarril sobre un tendido de vías férreas, pero traccionados a sangre, mediante caballos como se muestra en la Ilustración 1.

Estos primeros experimentos comenzaron con el tranvía meramente como un subsidiario del ferrocarril. Su objetivo era solo el de llevar más gente a las terminales, pero para el final de la década, comenzó el desarrollo del tranvía como un verdadero sistema de transporte público. (Bruno Iván Correia, 2021)

En 1868 se realizaron las primeras concesiones para el establecimiento de las compañías de tranvías destinados a trasladar a personas, y para 1870 se inauguró el primer tranvía, este de la familia Lacroze, el cual iría desde Cangallo y Suipacha hasta la estación Once de Septiembre. A la semana siguiente, hubo otra inauguración, esta vez se trataba del tranvía del Sr. Billinghurst, y así se inició una seguidilla de inauguraciones y crecimiento exponencial del sistema tranviario nacional. 

 

Desde entonces, además de La Plata y la actual Ciudad de Buenos Aires, el sistema se desarrolló en numerosas ciudades que utilizaron este servicio como Bahía Blanca, Mar del Plata, Necochea, Quilmes, Chivilcoy y Florencio Varela en la Provincia de Buenos Aires; Concordia y Paraná en Entre Ríos; Córdoba; Corrientes; Mendoza; Rosario y Santa Fe, en Santa Fe; Salta, y San Miguel de Tucumán.

 

Ahora bien, en 1873, cuando solo habían pasado 3 años de la implementación del sistema, la ciudad ya contaba con 6 empresas que transportaban 12 millones de pasajeros en 122 km de vía, y a 7 años de su inicio, existían 7 compañías con 11 estaciones, 146 km de vías y una flota de 260 coches atendida por 705 empleados.

 

Lo verdaderamente llamativo es que por aquel entonces la ciudad tenía alrededor de 200.000 habitantes, Nueva York ya contaba con 1 millón de habitantes y 121 km de vías, Filadelfia con 700.000 habitantes  y 96 km de vías, y Viena con 660.000 habitantes y 91 km de vías, por lo que Buenos Aires era llamada ‘La Ciudad de los Tranvías. (Aquilino Podestá, 1986)

 

Más adelante, de acuerdo con la Compañía de Tranvías Anglo Argentina (CTAA), en 1890, en Buenos Aires ya existían 12 empresas dedicadas a prestar servicio en unos 405 kilómetros de vías, con un promedio de 50 millones de pasajeros transportados,  en 1909 la longitud de las líneas ya alcanzaba los 644 km con poco más de 325 millones de pasajeros, y para 1914 la extensión de la red llegó a tener 807 km, transportando 400 millones de pasajeros anualmente.

 

Para ese entonces, la ya mencionada CTAA comenzó a realizar una agresiva política de compra de otras compañías, incluyendo a las que ya habían implementado los sistemas eléctricos de tracción, y a otras distribuidoras de energía eléctrica de la época, pasaron a ser la empresa más importante de país y una de las más grandes del mundo. (Oscar Juan Blake, 2008)

 

En otras latitudes, a mediados del siglo XIX, se estaban estudiando los fenómenos eléctricos y magnéticos, con un sinfín de aplicaciones cotidianas, entre las que destacaron las relacionadas a la electrificación de los ferrocarriles. Los avances en el campo de la electricidad fueron fundamentales para el desarrollo tecnológico del siglo XIX, e iniciaron la Segunda Revolución Industrial(1). Gracias a genios como James Prescott Joule (2), William Thomson, lord Kelvin,(3), James Clerk Maxwell (4), Alexander Graham Bell (5), Thomas Alva Edison (6), George Westinghouse (7), Nikola Tesla (8),  Heinrich Rudolf Hertz(9),  entre otros, que lograron impresionantes avances tecnológicos para el desarrollo de las ciudades: telégrafos, teléfonos, iluminación y sistemas de transporte públicos, es por ellos por lo que los países más avanzados comenzaron a fomentar el desarrollo de medios de transporte eléctricos en redes cada vez más complejas, como las del tranvía e inclusive el Metro.

 

Argentina se encontraba entre este selecto grupo de países, por lo que las primeras pruebas se realizaron en la flamante ciudad de La Plata (10), capital de la Provincia de Buenos Aires; ciudad que fue elegida para ensayar el tranvía impulsado por motor eléctrico. El hecho de que la misma ya contará con un sistema de alumbrado público eléctrico la hacía mucho mejor equipada que Buenos Aires para este experimento. Para ello, se tendió un tramo de vías en la avenida 7 entre las calles 45 y 50, con una línea eléctrica aérea. 

 

En dichas pruebas, se realizaron dos ensayos, el primero de ellos el 23 de octubre de 1892, y el segundo el 9 de noviembre de ese mismo año. El temor de los pasajeros a ser electrocutados, sumado al chisporroteo del trole y las ruedas, hizo que la ciudad continuará con el tranvía a caballo hasta 1910. Para ello, en 1897, la ciudad de Buenos Aires ya había comenzado a utilizar este sistema de tracción en sus coches de pasajeros. (Roberto Zaccagnini, 2022)

La incorporación de la electricidad como fuente tractora de los tranvías abría un abanico de beneficios para las empresas, la municipalidad y los pasajeros, donde las primeras lograron cuantiosas ganancias al poder transportar más pasajeros. La municipalidad cobraba mayores impuestos a las empresas por sus ingresos brutos, mismos que las obligaba a conservar los pavimentos y pagar una parte del nuevo que se construyera. Además, mejoraban la limpieza de la ciudad al ir reduciendo la cantidad de caballos utilizados para la tracción a sangre. (Bruno Correa, 2021)

 

Las personas por su parte veían como el precio de los terrenos se revalorizaba por todas estas mejoras, y los usuarios del sistema festejaban poder movilizarse por la ciudad de forma económica y en menor tiempo desde sus casas hacia el trabajo y actividades. (Aquilino González, 1940)

 

Por su parte, para 1904, según la CTAA, el sistema eléctrico contaba con 264 km de vías y el de tracción a sangre con 238 km, y nueve años después ya no hubo tracción a sangre, permitiendo que el sistema eléctrico tuviera 644 km de vías en servicio. 

En 1914, la red tranviaria era de 807 km de vías, y para 1934 contaba con 833 km. 

Ilustración 2 - Escuela de Motormen de la Anglo Argentina, 1940.

Con el avance y desarrollo de este medio de transporte, las empresas a cargo se vieron en la necesidad de crear grupos de instructores que formarían al nuevo personal que, adoptando la denominación inglesa de “motorman”, reemplazaría a los populares “cocheros” de los de tranvías traccionados a sangre. 

 

En la Ilustración 2, los aspirantes practican marcado de puntos en la tarima de controllers. El curso duraba aproximadamente un mes y se dictaban clases teóricas sobre reglas de tránsito y comportamiento en público, así como reglamentos internos. También, se daban clases de mecánica en unidades especialmente acondicionadas para tal fin. Luego de una semana de “coche escuela” se pasaba a coches de línea durante 20 días, en servicio, con instructor acompañando a los practicantes. Se alternaban las clases prácticas con las teóricas. Al motorman y al guarda se los proveía con manuales de instrucción para el servicio. En estos se daba cuenta de la forma de actuar ante situaciones cotidianas que se podían presentar en el tránsito. Desde instrucciones para manejar los vehículos en las calles de forma segura, hasta procedimientos para detectar y reparar fallas durante el recorrido, para lo cual contaban con herramientas básicas y repuestos varios a bordo(fusibles, lámparas, etc.) (Aquilino González, 1940)

 

Luego de la fase de capacitación, las evaluaciones con mesa examinadora, y finalmente, el comienzo de una larga carrera en busca de la titularidad del turno.

Una vez en la calle, y por su cuenta, la historia era diferente. El tranvía llegó a convivir en la Ciudad de Buenos Aires con el ómnibus, los taxis, los autos particulares, los camiones, los ferrocarriles, inclusive con el Metro (aunque este no afectaba su circulación en la superficie). 

Ilustración 3 - Instrucciones para Motormen.
Ilustración 4 - Día de Graduación.

Ante una avería siempre la primera intervención era la del motorman y el guarda, por supuesto. De ser necesario, estos realizaban reparaciones consideradas ligeras para la época, para poder continuar en servicio con normalidad, o para salvar la situación afectando lo menos posible al resto del tránsito, y poder llegar a la Estación donde debían dar aviso de los problemas ocurridos para que el personal de mantenimiento pudiera realizar las reparaciones correspondientes. (Aquilino González, 1940)

Ilustración 5 - Caos de tránsito en Plaza de Mayo, 1934.

La incorporación constante de material rodante, importado en sus inicios y de origen nacional luego, a los cuales se les realizaban modificaciones y mejoras constantemente, hacían necesaria y obligatoria, la capacitación y el perfeccionamiento diario. El expertise de los motorman y guardas, así como del personal técnico, se lograba a base de instrucciones de servicio, manuales de mantenimiento y operación, práctica simulada y controlada, y finalmente experiencia en campo. La asistencia mecánica se solicitaba en casos realmente necesarios, avisando a la Estación más próxima, desde donde se enviaba personal para socorrer la unidad averiada, para cuyo caso el personal técnico se trasladaba en vehículos especiales de mantenimiento dependiendo las necesidades del caso.

Ilustración 6 - Unidades varias. Taller Polvorín, CABA.

La complejidad operativa para mantener un servicio de estas características debía estar acompañado, además, por un plan de mantenimiento bien organizado. El mismo era realizado en Estaciones ubicadas en distintos puntos de la ciudad donde se efectuaban reparaciones de todo tipo: carpintería, pintura, chapa, frenos, electricidad, etc.

En estos lugares también se lavaban las unidades y se las ponía a resguardo cuando no estaban en servicio, se las acondicionaba nuevamente de ser necesario, y se realizaban las inspecciones y services (11) correspondientes.

 

Asimismo, se guardaba en estas locaciones el material rodante utilizado para el mantenimiento de vías, de la línea de contacto aérea, etc. En la Ilustración 9, zorra Soldadora “2000”. Vehículo incorporado por la Anglo Argentina a comienzos de la década de 1910. Era una zorra motorizada que albergaba en su interior un “moto generador” para hacer soldadura eléctrica, a partir de los 550VCC de la línea de contacto.

Ilustración 7 - Vehículo de mantenimiento. Actualmente bajo guarda de los Amigos del Tranvía.

Por decreto del Poder Ejecutivo del mes de octubre de 1961, y en una época de caos político y social en el país, se decidió suprimir el servicio de tranvías bajo el pretexto de obsolescencia y enorme déficit. Con esta noticias, pronto las estaciones a las que pertenecían las distintas líneas se fueron cerrando, dando así por finalizada la era dorada de los tranvías en el país, facilitando de esta forma también el desarrollo y avance de los medios de transporte de combustión interna que, aún hoy, dominan el paisaje urbano y la movilidad no solo en la Región Metropolitana de Buenos Aires, sino en todo el país, tanto de pasajeros como de carga terrestre.

 

En 1980 la Asociación Amigos del Tranvía,​ fundada en 1976 y presidida desde entonces por el arquitecto Aquilino González Podestá, pudo inaugurar el “Tramway Histórico de Buenos Aires”, un museo viviente de tranvías históricos restaurados que desde entonces funciona todos los fines de semana y días feriados en el barrio porteño de Caballito con gran caudal de visitantes de todas las edades. Con entrada libre y gratuita, permiten recorrer las instalaciones y subir a los diferentes coches restaurados y conservados que mantiene la organización, así como dar una vuelta por las calles del barrio como hacían en antaño nuestros abuelos.

En agosto de 1987, se inauguró el “Premetro”, tal su denominación local, como una línea de tranvía de 7,4 km de longitud y 18 estaciones que circula por el sur de la Ciudad de Buenos Aires, y es parte de la red de Metro. Se puede hacer combinación con la misma desde la estación cabecera Plaza de los Virreyes de la Línea E. Esta es propiedad de SBASE y, como la red de Metro, es operada por la actual concesionaria Emova (ex Metrovías). Las cifras de pasajeros pagos transportados, según SBASE, promedia desde el 2014 (incluyendo los últimos dos meses de pandemia) los 810.000 pasajeros anuales. 

Ilustración 8 - Coche 258 del Tranvía Histórico de la Ciudad.

Con muchos altibajos en el servicio prestado, producto de todo tipo de alteraciones externas que lo afectan cotidianamente, el material rodante antiguo, la infraestructura simple y básica, así como la poca atención que le presta la Ciudad al sistema, es destacable que aún cuente con usuarios frecuentes del servicio. Los números demuestran que hay una demanda interesante y que se puede atender mejor, pero no hay decisión política para hacerlo. A estas alturas el servicio brindado cumple un rol de característica más sociales que otra cosa, ya que su traza corresponde con algunos de los barrios y asentamientos de menores ingresos de la ciudad, además del poco control en el pago del pasaje, por lo que su mantenimiento operativo es mínimo.

Ilustración 9 - Alstom Citadis 302.

En el año 2007 se inauguró el denominado “Tranvía del Este”; una línea tranviaria experimental ubicada en el barrio porteño de Puerto Madero.​

Inició su servicio al público el 25 de julio de 2007. Circulaba en forma paralela a la Av. Alicia Moreau de Justo, entre las avenidas Independencia y Córdoba, sobre una vía de trocha media montada paralelamente a la vía del tren de cargas de trocha ancha que ocupa esa zona del trazado, aún hoy en día. Su recorrido era de 16 cuadras (1,6 km), y estaba conformado por cuatro estaciones: Córdoba, Corrientes, Belgrano e Independencia. 

Para brindar servicio comercial, cuenta con dos formaciones Alstom; modelo Citadis 302 de cuatro módulos con 48 asientos fijos y 16 plegables, y con una capacidad de transporte de 300 pasajeros. La idea era que, en futuras etapas, lograra conectar hacia el norte con las estaciones terminales de los trenes FF.CC. Gral. Mitre y FF.CC. Gral. San Martín en Retiro, y hacia el sur con el barrio de La Boca. Nada de esto ocurrió, y rápidamente se convirtió en un servicio aislado y destinado solo a los turistas que paseaban por Puerto Madero. 

 

En los cinco años que estuvo abierto, el tranvía transportó 585.801 pasajeros y tuvo su mejor año en 2011, con 138,449. El último año, en 2012, hasta septiembre habían pagado su boleto no.102.903, sin embargo, en octubre de ese año, dejó de funcionar(12). Ya en 2016, sus vías fueron completamente levantadas para dar inicio a las obras del Paseo del Bajo, una mega obra para agilizar el paso de los camiones de carga desde y hacia el Puerto de Buenos Aires, y para facilitar la conexión física de Puerto Madero con el resto de la Ciudad por medio de nuevas veredas, cruces peatonales, espacios verdes, etc.

 

Hoy en día, los que vivimos en esta Ciudad y estudiamos el transporte como un conjunto de medios y modos en beneficio de las personas, nos preguntamos si la Región Metropolitana de Buenos Aires no merece tener una política unificada de planificación seria en materia de transporte sustentable, con el tranvía eléctrico en la agenda de los gobernantes. Las jurisdicciones que envuelven la RMBA (Nación, Provincia y Ciudad) sufren la congestión diaria de su red vial, con la consiguiente contaminación ambiental producto de los millones de vehículos de combustión interna que circulan diariamente por ella. En este contexto, es que se torna necesario el estudio del tranvía como una opción más que razonable a tener en cuenta para la movilidad urbana en las ciudades del futuro.

 

 

 

Alejandro Bentancor 

Licenciado en Transporte Ferroviario en la Universidad de la Marina Mercante y profesor de la UdeMM en la cátedra de Seguridad en el Transporte Ferroviario.

Intermodalismo y Competitividad: Retos para el Futuro de los Ferrocarriles de Carga

Por Miguel Ángel Arroyo Mosco

Hace unas semanas Amazon Freight (AF) ofertó su flota de contenedores intermodales de 53 pies para aumentar su participación en el transporte de carga por ferrocarril en Estados Unidos (E.U.A), de manera que pueda expandir su dominancia en la provisión de transporte terrestre en Norteamérica. Con este paso, AF pretende competir directamente con dos grandes empresas de transporte intermodal, JB Hunt y Hub Group, que, además, tienen una relación duradera de negocios con BNFS Railway y Union Pacific, respectivamente.

 

Amazon entiende que el intermodalismo es una potencial ventaja competitiva para reducir costos de transporte. Al competir deslealmente con envío gratis y en un escenario con constantes interrupciones de las cadenas de suministro a nivel global que elevan las tarifas de transporte, está prácticamente obligada a disminuir sus costos logísticos para seguir desplazando a su competencia. 

 

En otras palabras, la elección de Amazon para hacer frente a la pandemia, ha sido reestructurar dichas cadenas, en la medida que el intermodalismo por ferrocarril le ayude a mantener su posición dominante. 

Para distinguir porque Amazon promueve el uso del intermodalismo se tiene que analizar el nivel de competitividad de cada modo de transporte, así como la capacidad para reducir costos. Gines de Rus (2001) argumenta que el intermodalismo terrestre siempre buscará encontrar las características correctas para transportar mercancías de acuerdo con volumen, peso y valor. Esta apreciación, supone la utilización de dos modos de transporte consecutivos, vinculados a la estandarización del contenedor como unidad de carga.

 

Estos modos de transporte son por carretera y ferrocarril, lo que significaría buscar las mejores ventajas competitivas de cada uno. Por ejemplo, para el caso del transporte por carretera es bien sabido que sus principales ventajas son: 

 

  • a) La alta conectividad
  • b) El servicio de última milla.
  • c) El tiempo de entrega aceptable. 

 

Para el caso de los ferrocarriles son:

  • a) El servicio para grandes volúmenes de carga
  • b) La formación de economías de alcance y escala.
  • c) La eficiencia energética.

 

Tomando en cuenta estas características, el intermodalismo permitirá optimizar la carga, de tal manera que, el reparto modal esté equilibrado en función de cada tipo de mercancía. Asimismo, el nivel de integración del transporte tenderá aumentar, ya que el contenedor estandarizado, convierte en servicios complementarios a los distintos modos de transporte.

Para el caso de México, en los últimos 20 años, el uso del intermodalismo ha ido en ascenso, no obstante, el ritmo de crecimiento ha sido lento, particularmente por obstrucciones en la construcción y homologación de infraestructura. Esta condición mantiene un marcado desequilibrio en el uso, tamaño y conservación de las infraestructuras carretera y ferroviaria. 

 

Asimismo, otro claro ejemplo, es el sector carretero, la cual está confirmada por  una gran conectividad a nivel federal, y su uso permite brindar un servicio de puerta a puerta. Sin embargo, el nivel de sobreexplotación y congestión de su infraestructura implica incontables riesgos de seguridad vial, de omisión de normatividad y de atentados a la conservación de la biodiversidad. El contraste con el servicio ferroviario de carga se evidencia en el abandono de la gestión pública en el sector, principalmente en la construcción de nuevas vías ferroviarias. 

 

La predominancia del transporte por carretera es explicada por la promoción gubernamental en proyectos de inversión, ampliación y conectividad a corto plazo. Para 2019 la red carretera nacional de México alcanzó un total de 397,312 kilómetros, mientras que la red ferroviaria representó un total de 26,914 kilómetros (SICT, 2020). Por otra parte, la carga total transportada por carretera fue de 552,318 millones de toneladas, mientras que para el ferrocarril se lograron 125,185 millones.

Esta comparación entre conectividad y participación de mercado, exhibe el desequilibrio del reparto modal. Aun así, la carga soportada del ferrocarril comparada con la carga carretera, le permite transportar un 22% de la carga movida con tan solo el 7% de su red. Esta simple comparación, permite deducir la existencia de una brecha de oportunidad en el reparto modal de la carga y por ende en la promoción del intermodalismo ferroviario.

 

Definitivamente, la conservación y el tamaño de la infraestructura de transporte tienen un impacto en el uso del intermodalismo. La inversión en infraestructura es un tema poco abordado por los gobernantes, y la ideología de la esfera pública no permite dar el impulso necesario al sector. Las finanzas sanas son una herramienta que permite al gobierno no preocuparse por la inversión que la iniciativa privada no hace. 

 

En el momento actual si existiese una política de captación de carga por parte del ferrocarril haría notar la falta de instalaciones de transferencia con el transporte por carretera, lo que repercute negativamente en la preferencia del intermodalismo como pieza fundamental para lograr la competitividad y la integralidad del transporte.

Los cambios tecnológicos, el crecimiento de la demanda y las nuevas formas de organización y regulación de los mercados de transporte han obligado a los gobiernos a modificar sus procedimientos de intervención convencional. 

 

Por último, los criterios para las decisiones de inversión en infraestructuras, la necesidad de compatibilizar los intereses locales con los nacionales y comunitarios en los sistemas de red, así como la participación privada en su construcción, conservación, operación y tratamiento de los costos sociales del transporte, son los retos inmediatos de los gobiernos. 

 

Para continuar con el debate, no estaría mal crear un indicador de competitividad ferroviaria sustentado en el aumento de su participación en el transporte intermodal.

 

Bibliografía

  • De Rus, G. (2003) Economía del transporte. Antoni Bosch, Barcelona, España, 443.
  • Secretaria de Infraestructura Comunicaciones y Transportes (2019) SICT. Anuario estadístico del sector comunicaciones y transportes 2019. México. p. 240

 

 

 

 

Miguel Ángel Arroyo Mosco

Profesor de asignatura de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM). Estudiante de doctorado en economía en el Instituto de Investigaciones Económicas IIEc-UNAM y actualmente cursa una tesis de doctorado sobre política de transporte terrestre.